Conocedores de que los niños son los herederos del planeta y también los consumidores del futuro, creemos necesario sembrar la semilla de la conciencia medioambiental en edades tempranas para impulsar un camino hacia un modelo de sociedad más sostenible y respetuosa con el entorno.
Para ello, en nuestro centro desarrollamos el Huerto Escolar. A través de este proyecto, nos planteamos una serie de objetivos:
- Educar a los niños en el respeto por el medio ambiente y ayudarlos a crear hábitos de alimentación saludable y consumo responsable a partir de actividades de aprendizaje lúdico-festivas.
- Diseñar materiales educativos destinados a promover el huerto escolar, la alimentación ecológica, la conservación del medio y el consumo responsable.
- Fomentar los huertos escolares ecológicos y desarrollar herramientas para el trabajo educativo a partir de ellos.
– Limpiar el terreno. Se deben eliminar las piedras y la maleza que hay en la tierra para que quede limpia y se pueda cultivar.
– Labrar el terreno. Es importante alcanzar unos 20 centímetros de profundidad en la tierra y removerla para que se airee.
– Fertilizar. Se puede utilizar abono natural hecho con otras plantas o desechos naturales.
– Hacer surcos e introducir las semillas. Se deberán elegir aquellas semillas que mejor se adaptan a cada época del año y a cada terreno. Es importante que exista un espacio entre las semillas para que las plantas puedan crecer bien.
– Regar. Lo adecuado es regar por la tarde o por la noche para evitar que el agua se evapore. En el caso en que se riegue por la mañana, se deberá hacer antes de que salga el sol.
Proteger. Es importante vallar o proteger el huerto para evitar que se lo coman los animales o que alguna persona lo pise. Se pueden utilizar palos de madera para crear un vallado, por ejemplo.
